Las alertas alimentarias por óxido de etileno se notifican a más productos y orígenes.

A finales del año pasado se notificó a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) la presencia de niveles muy elevados de óxido de etileno en determinados lotes de semillas de sésamo originarias o procedentes de la India, que habían sido introducidos en la Unión Europea. Dichos niveles eran más de 1.000 veces superiores al límite máximo de residuos (LMR) de 0,05 mg/kg de óxido de etileno establecido. La respuesta de la Comisión no tardó y aumentaron los controles. En lo que llevamos de año, se han contabilizado más de 165 notificaciones al RASFF debidas a la presencia de este compuesto en diferentes productos. Además, en las últimas semanas se ha detectado óxido de etileno en helados que han tenido que ser retirados del mercado.

Para el responsable de seguridad alimentaria de AINIA, Roberto Ortuño, “el óxido de etileno está clasificado como un mutágeno de categoría 1B, un carcinógeno de categoría 1B y un tóxico para la reproducción de categoría 1B, por lo que supone un riesgo para la salud”. Asimismo, el uso de óxido de etileno como sustancia activa en productos fitosanitarios en la UE no está aprobado, pero sí se utiliza en países terceros.

Muestra positivas en otros productos y procedencias: Además de existir en numerosos productos elaborados que contienen o pueden contener sésamo, como mezclas de semillas, barritas de cereales, tofu, galletas, pan con semillas, bollería, aceite de sésamo, tahini o hummus han empezado a aparecer muestras positivas de óxido de etileno en otros muchos productos como jengibre, polvo de cebolla, café, cilantro, goma de guar, trigo duro, pimienta, apio, cúrcuma, amaranto, plántago o polvo de espirulina. Su procedencia no se limita a India y alcanza a otros terceros países como República Dominicana, Uganda, Turquía, Etiopia o Reino Unido.

“Queda patente que no es un problema aislado de un determinado producto y origen, el uso del óxido de etileno como plaguicida en terceros países en los que no está prohibido su uso, está provocando que pueda entrar en el espacio europeo alimentos o ingredientes con residuos de este producto muy por encima de los límites máximos admitidos en la Unión Europea”, ha apuntado Roberto Ortuño. Quien recuerda, además, que los terceros países tienen su propia legislación, que no tiene por qué estar armonizada con la legislación europea, por lo que los controles en frontera y los sistemas de autocontrol de las industrias son los que garantizan que los productos no contienen residuos por encima de los LMR establecidos en nuestra legislación.

Fuente: ainia.es

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2021-09-06T11:44:25+00:00 Sin comentarios