Carne cultivada estas son las ventajas de comer proteína criada en laboratorio.

La carrera para que comamos carne cultivada, sin muerte de animales, ha comenzado: en Singapur ya está a la venta, y España financia ocho proyectos.

Carne cultivada, producida en biorreactores y sin sacrificio de animales. Singapur es el primer país en el mundo donde es posible comer nuggets o bocaditos de pollo producidos sin muerte; sin matar a ningún animal. Estos trocitos o bocaditos de pollo, elaborados por la compañía Eat Just, han obtenido el visto bueno de la Agencia de los Alimentos de Singapur; y su puesta en el mercado puede abrir la puerta a un futuro en el que toda la carne sea producida sin matar a animales, según la compañía.

No son los únicos: decenas de empresas se encuentran en el proceso de producir carne cultivada de pollo, ternera y cerdo; un giro en la industria que podría no solo poner fin al sacrificio de animales para la producción cárnica; también daría un importante respiro al clima y al planeta: la producción de carne y productos lácticos es responsable del 60% de las emisiones asociadas al cambio climático, producidas por el sistema agrario -el 12% de las globales-, según un estudio publicado en Nature.

Además, abre la puerta a una producción de carne sin necesidad de utilizar tantos medicamentos o antibióticos y, sobre todo, sin el sufrimiento de los animales. Cerca de 130 millones de pollos y cuatro millones de cerdos son sacrificados cada día en el mundo para producir carne.

Carne cultivada versus carne vegetal.

No hay que confundir la carne cultivada con la “carne vegetal”, productos como hamburguesas de soja o fiambre de legumbres, que son de origen exclusivamente vegetal (como granos de soja y otros cereales). Estos productos se elaboran para personas vegetarianas, veganas o, en general, para cualquiera que no quiera comer tanta carne o prefiera un plato de verduras.

Por el contrario, los nuggets o bocaditos de pollo de Eat Just se producen a partir de lo que la industria llama células animales cultivadas, y que en la calle se conoce más como carne crecida y engordada en el laboratorio.

En cualquier caso, la carne de laboratorio es producida en biorreactores, y después se combina con ingredientes vegetales para añadir sus nutrientes y propiedades.

Estas primeras células animales que entran en el biorreactor proceden de un banco de células obtenido a partir de biopsias de animales vivos, y no precisan del sacrificio de los pollos.

Aun así, estos nuggets todavía son prototipos, es decir, han sido obtenidos a pequeña escala, por lo que su precio es muy superior al de unos bocaditos de pollo tradicionales. El motivo es que producirlos cuesta en torno a 40 euros (unos 50 dólares), debido, sobre todo, a la alta demanda de energía de los reactores. Pero, según la empresa, su coste de producción bajará una vez que la carne cultivada pueda ser producida a mayor escala.

Carne de laboratorio

La ciencia detrás de la carne de laboratorio o carne cultivada es relativamente sencilla. El proceso empieza con una célula animal que se multiplica (crecimiento de células animales) en el laboratorio, dentro de biorreactores, hasta obtener una línea de células.

Esta primera célula puede obtenerse a partir de un animal vivo (mediante una biopsia), de un trozo de carne fresca o de bancos de células; e incluso puede proceder de células madre. Las células madre tienen una ventaja: con ayuda de nutrientes o modificaciones genéticas, pueden madurar y convertirse en cualquier tipo de célula (músculo, hueso, etc.).

Además, en principio, estas células madre tienen una longevidad ilimitada, por lo que podrían utilizarse durante muchos años para obtener un producto. Una vez que se consigue una buena línea de células, por ejemplo, que tenga un sabor agradable y crezca rápido, esa muestra se introduce en el biorreactor, un tanque de cultivo con el medio adecuado.

En él, estas células se multiplican y crecen. El resultado es una variedad de productos, que pueden ir desde el nugget o bocadito de pollo, hasta unas salchichas o unas hamburguesas. Después, se le pueden incorporar otros ingredientes para ensalzar su sabor o añadir diferentes texturas.

En España, la carrera para producir carne cultivada también ha comenzado. Uno de los proyectos más avanzados es el que desarrolla la empresa vasca Biotech Foods. Además, el Ministerio de Ciencia, ha financiado con 3,7 millones de euros un proyecto para producir carne de laboratorio.

 

Fuente: eldiario.es/consumoclaro/

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2021-04-07T15:07:04+00:00 Sin comentarios